Tras un arduo trabajo multidisciplinario, el Profesor Asociado del Departamento de Tecnología Médica de la Facultad de Medicina UdeC, TM Dr. Juan Luis Castillo Navarrete, logró junto a equipo de profesionales, publicar una investigación sobre la relación de dos polimorfismos genéticos en el síndrome de estrés postraumático (PTSD) en población chilena posterior al terremoto ocurrido en febrero de 2010 y cuyas repercusiones psicosociales impactaron profundamente a las zonas afectadas.
Este logro es la culminación de un trabajo de alrededor de veinte años, el cual se inició con un proyecto del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina liderado por el entonces director, Dr. Benjamín Vicente Parada junto a otros investigadores en el año 2002, logrando un proyecto Fondef que estudió la casuística con pacientes de atención primaria.

El trabajo desarrolló un estudio multicéntrico con algunos centros de investigación en Europa, como la casuística Predict, donde se encuestaron ampliamente con instrumentos específicos a una serie de pacientes, quienes tuvieron un seguimiento antes del terremoto del 2010.
El estudio continuó con una fase posterior al terremoto del 2010 y se contactó a los pacientes para hacer un seguimiento para ver qué había pasado con ellos tras el desastre. “Se les tomó una muestra de saliva para hacer estudios de ciertos polimorfismos genéticos asociados a algunos neurotransmisores y a partir de estos se analizó quiénes habían desarrollado PTSD, el cual es un trastorno psiquiátrico que sufren muchas de las personas que en algún momento de la vida se ven expuestos a un evento traumático como la muerte trágica de algún familiar, un accidente, un terremoto o una guerra”, precisó el Dr. Castillo.
El PTSD se caracteriza por el desánimo, no poder dormir, alteraciones de la conducta o pesadillas (flash backs). El mejor ejemplo y que se ha estudiado a nivel internacional es en soldados tras su participación en eventos de carácter bélico.
En este estudio en particular, se encontró que las personas que desarrollaron PTSD post terremoto, curiosamente y a diferencia de muchas otras regiones del mundo, no mantenían una asociación con los polimórficos genéricos estudiados 5-HTTLPR y Val66Met del BDNF, que se vinculan, respectivamente, al transportador de serotonina y a procesos de memoria, cognición y aprendizaje.
Esta particularidad, en palabras del docente, se explica por las singularidades de la genética chilena. Lo que sí se encontró fue una relación entre la presencia de antecedentes de un episodio depresivo y un riesgo mayor, casi el doble, de desarrollar PTSD post terremoto, al igual que presenciar varios eventos traumáticos asociados al terremoto.
Uno de los fines de esta investigación es entregar luces de qué es lo que se debiera tener en consideración por parte de los equipos de salud para poder intervenir en forma específica en poblaciones expuestas a un evento traumático, “pero esto en el fondo es la primera etapa en la que se entregan las herramientas, ya que las atenciones específicas tienen que venir desde equipos de salud especializados”, indicó el docente.
Dentro de estos veinte años de trabajo varios investigadores han estado vinculados al proyecto. En esta última etapa, el docente fue parte del desarrollo del análisis, relacionar los resultados y la escritura del artículo científico. Dentro de este gran equipo, el profesional destacó el trabajo de su colega TM Dra.(c) Alejandra Guzmán Castillo con quien desarrolló fundamentalmente la redacción conjunta del artículo y el envío posterior para publicar.
La investigación fue publicada en la revista multidisciplinaria PeerJ, de tipo WOS categoría Q2, el trabajo fue evaluado por pares y pasó por dos etapas de revisión. Esta investigación se enmarcó en las líneas de investigación del programa de Doctorado en Salud Mental de la UdeC y también en el trabajo desarrollado en el Programa de Neurociencia, Psiquiatría y Salud Mental UdeC, NEPSAM-UdeC. Junto a esto se pueden identificar dos grandes líneas investigativas, la primera relacionada con la salud mental y neurociencia de carácter experimental de laboratorio junto a otra de carácter epidemiológico, pero con la salvedad de que son cosas que se interrelacionan y complementan.

En cuanto a la experiencia del Dr. Juan Luis Castillo, cuenta con más de treinta años de profesión, su acercamiento a la investigación se remonta a su etapa de pregrado mientras estudiaba Tecnología Médica en la Universidad de Talca, “después me dediqué un tiempo a la clínica, pero siempre me he desarrollado en laboratorios dedicados fundamentalmente a la investigación”. Dentro de esto desarrolló toda su carrera académica, realizó un Magíster en Ciencias con mención en Microbiología y un Doctorado en Salud Mental, dedicándose a esta última área con proyectos y publicaciones cada vez más significativas.
Sobre la importancia de la investigación manifestó que una Universidad no solo tiene como propósito enseñar, sino que también crear y donde el rol de la investigación es primordial para la generación de conocimiento. Dentro de esto no concibe una universidad sin investigación y es lo que les ha inculcado a sus alumnos junto al interés de ir siempre más allá, buscar información y saber sobreponerse a las dificultades que suponen investigar académicamente en nuestro país.
